viernes, 23 de septiembre de 2016

El imperio Disney

El "Mundo Disney" es una fábrica de consumidores



"Disney y sus compañías asociadas forman parte del complejo que acompaña las intervenciones del país hegemónico como estructura de ocupación territorial y de formación de conciencias"
Eduardo Bustelo Graffigna
San Juan, Argentina
El impacto de las producciones de la industria del entretenimiento sobre el desarrollo de la subjetividad de niños, niñas y adolescentes es motivo de sistemáticas evaluaciones y de intensos debates. Dada la importancia de lo que está en juego y la intensidad emocional que provoca, las discusiones se intensificarán. Y en esos debates ocuparán ciertamente un lugar central los múltiples productos dedicados a la infancia por la compañía Disney.
Disney combina una ideología de encantamiento con un halo de inocencia que se supone "ayudan" a niños/as y adolescentes nada menos que a entender quiénes son, en qué consiste la sociedad donde viven y qué significa construir un mundo de fantasía y juegos en el contexto de un ambiente adulto. La legitimidad de esa "ideología" radica principalmente en un gigante aparato de difusión equipado con tecnologías de última generación, en las formas de representar el mundo real, en los efectos especiales, en los modos de presentación y los temas de sus historias.
Operando como un imperio de conglomerados asociados y compañías subsidiarias, Disney formatea con este inmenso poder las experiencias y representaciones de niños/as y adolescentes a través de juegos en video, TV y PC, películas, dibujos animados, música y canciones, programas para teléfonos celulares, CDs, DVDs, discos, MP3, programas de TV, equipos deportivos, parques temáticos, hoteles, restaurantes, boutiques y películas con fines instructivos. A través de estos dispositivos, Disney construye una ideología de encantamiento en un mundo libre de desigualdades, sin pobreza, sin conflictos, sin sufrimiento, sin criminalidad, sin guerras y sobre todo, libre de la política. Y lo más relevante: hace de niños, niñas y adolescentes consumidores y no ciudadanos.
Un agudo analista de Disney y sus productos como Henry Giroux afirma que desarrollar el sentido de consumo en los niños y niñas no está para nada asociado a soñar con un mundo mejor. "La visión de Disney de los niños como consumidores tiene poco que ver con la inocencia, y en cambio mucho que ver con la codicia corporativa y la realización que detrás del vocabulario de diversión familiar y sano entretenimiento es la oportunidad para enseñarles a los niños/as que el pensamiento crítico y la acción civil son menos importantes que asumir el rol de consumidores pasivos" .
Como si lo anterior fuera poco, no es menos significativa la estética Disney que es muy propia de la cursilería new reach capitalista. Pascal Bruckner realiza una evaluación apropiada y de una gran ironía crítica del Mundo Disney al que llama "ñoñilandia" y que pretende ser la representación de "el" mundo adecuado a la infancia. En este "mundo" se revisa la historia mundial y las relaciones del hombre con la naturaleza y de los hombres entre sí en donde los episodios y acontecimientos sucedidos son modelados para producir una adulteración edulcorada del pasado que está muy lejos de la verdad.
El "mundo" Disney se construye como un mundo aparte pero encierra una "realidad" producida al interior de sus murallas al mismo tiempo que invierte el mundo real presentándolo como "irreal". Por supuesto que "ese" mundo es "el" mundo como "debe ser" según Disney. Es la reconciliación del hombre con la naturaleza y con el hombre en donde la gente convive, coexiste armoniosamente y lo más significativo, consume. Éste programado y experimentado optimismo produce un clima sicológicamente confortable de un "mundo" capitalista que se presenta como inofensivo y apacible.
El Mundo Disney se complementa con otra descomunal operación de mal gusto que es Fantasyland en donde otra vez se presenta un "mundo" en donde nunca ha habido colonización, conquista, opresión ni esclavismo. Es también la seducción del kitsch a través de decorados, de colores, de música y cantos, una verdadera apoteosis de una estética asociada a lo tonto e insignificante. Bruckner lúcidamente destaca: "Sabemos desde Flaubert que la estupidez es una de las formas del infinito y el mal gusto puede convertirse en una mística si va asociado a lo empalagoso (...) Esta blanda sentimentalidad reconcilia todas las edades: tranquiliza, sosiega, forma una muralla poderosa contra los ataques de lo real. Disneylandizar el mundo y la historia es edulcorarlos para escamotearlos".
Finalmente y no menos importante, Disney y sus compañías asociadas forman parte del complejo que acompaña las intervenciones del país hegemónico como estructura de ocupación territorial y de formación de conciencias, opiniones y hábitos de consumo muy especialmente de padres e hijos. Paralelamente al motivo central de la ganancia, se desarrolla una impresionante red de poder mediático y una industria del entretenimiento como soportes básicos de los dispositivos de invasión, colonización y dominio.

Un imperio para los niños: Disney

   La compañía Walt Disney, junto con sus subsidiarias opera cuatro conglomerados: uno de medios de comunicación, otro de parques temáticos y centros de vacaciones, un estudio de grabaciones múltiples, y productos varios  para el comnsumo.
   El conjunto de medios de televisión masiva abarca las redes de televisión y radio en los Estados Unidos, transmisiones por cable y todas las operaciones internacionales de TV de cable y radio. La compañía opera la red de televisión ABC con 226 estaciones afiliadas. Disney es dueña de ISPN, ISPN 2, ISPN Classic, ISPNews, Disney Channel, International Disney Channels, Toon Disney, SOAP net, ABC Family Channel, JETIX Europe, JETIX LAtin America, A&E, The History Channel, The Biography Channel, History International, A&E International, Lifetime Television, Lifetime Movie Network, Lifetime Real Women, E Entertainment y Television & Style. La compañía produce y desarrolla programas para sus asociadas, entre ellas, Producciones Buena Vista, TV Touchestone y el canal Disney. Produce todos los dibujos animados dirigidos a los niños para los medios de su propiedad, sus asociados y para redes satelitales de cable, televisión y radio que cubren todo el mundo. La compañía opera también la red ABC de radios que incluye la red ISPN y Radio Disney, lo que comprende 4.600 estaciones de radio afiliadas, alcanzando un público de 108 millones de oyentes sólo en los Estados Unidos.
   En las actividades asociadas a Internet, la compañía publica y distribuye servicios relacionados con el deporte, noticias, programas destinados a la familia y entretenimientos a través de sus sitios en la web que incluyen ABC.com, ABCNews.com, Disney.com, ESPN.com y Enhanced TV. En lo que respecta a parques temáticos y centros de vacaciones, la compañía es dueña del Walt Disney Resort, y la Compañía de Cruceros Disney en Florida, que tiene dos cruceros: el "Disney Magic" y el "Disney Wonder" para viajes de vacaciones, de 85.000 toneladas cada uno. El Walt Disney Resort de Orlando comprende el Magic Kingdom, Epcot Center, los estudios de grabación MGM-Disney y Animal Kingdom. En este Resort la compañía tiene 17 hoteles con 22,000 habitaciones y más de 318.000 metros cuadrados dedicados a centros de covenciones. Están bajo la gerencia de Disney, con más del 51% de la propiedad, el Disneyland Resort de París y el Disneyland de Hong Kong.. La compañía tiene la licencia del Tokio Disney Resort en Japón. El complejo en Francia comprende siete hoteles con 5.800 cuartos, la Villa Disney, dos centros de convenciones, un shopping center, un centro de comidas y entretenimientos y una cancha de golf. Aunque en menor escala, este modelo se repite en Hong Kong y Japón.
   La compañía distribuye material televisivo, propio o comprado incluyendo su librería de películas y televisión para teatro, entretenimientos para casa, pay-per-view, televisión paga, video-on-demand y mercados de televisión libres. Opera a través de sus subcidiarias: Walt Disney Películas y televisión, Touchestone y Miramax Fiolm Corp. Su fuerte son los dibujos animados para niños y niñas, y también los dibujos computarizados que produce junto con Pixar Inc., compañía que adquirió recientemente. El impacto de estos medios sobre el público infantil es realmente global.
   (...) La compañía comercializa u otorga operaciones de licencia para cuatro líneas de negocios: Disney Hardlines, que incluye productos electrónicos, librería, comida y artículos de cuidado personal: Disney Softlands, que incluye variados accesorios y ropa deportiva; finalmente están disney juguetes y Disney Casa, que comercializa productos para el hogar, decoración y muebles.
   Disney también publica libros y revistas para niñas y niños en múltiples países y lenguajes, acanzando a más de cien millones de lectores por mes. (...).
   Veamos ahora la significación de este imperio en términos económicos. La compañía posee activos decalrados en el año 2005, por U$S 52,2 billones con pasivos equivalentes a U$S 26,9 billones, lo que arroja un saldo positivo de U$S 26,2 billones con ingresos netos depués de haber pagado impuestos de U$S 2,7 billones. Esta cifra el negocio colosal de niños, niñas y adolescentes como producto y como consumidores. 
   Last but not least y como lo señala el dibujo incluído en este recuadro, Disney forma parte del complejo que acompaña las intervenciones del biopoder como estrucura de ocupación de subjetividades, muy particularmente las de padres e hijos. Para ello desarrolla toda la red de poder mediático y la industria del entretenimiento como soportes básicos de su relación de invasión y dominio. Pues en definitiva, toda ocupación territorial no podría ser sostenida sin sus correlativos discursos sobre la libertad, la democracia y, el más significativo de todos, sobre el consumo (Watts, 1997).




Fuentes:
Eduardo Bustelo; El recreo de la infancia: Argumentos para otro comienzo.
http://www.cl.terra.com/

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